Marketing Mobiliario │ Liderazgo Mobiliario │ Las 21 Cualidades de un Líder │ Servicio
El verdadero líder sirve. Sirve a la gente. Sirve a sus mejores intereses y al
hacerlo no siempre será popular, y quizás no siempre logre impresionar.
Pero
debido a que los verdaderos líderes están motivados por el interés amoroso más
que por un deseo de gloria personal, están dispuestos a pagar el precio.
—Eugene B. Habecker, autor
Tienes que amar a tu gente más que a tu propia posición.
—John C. Maxwell
SOBRE TERRENO MOVEDIZO
No hace mucho tiempo irrumpió ante los ojos del pueblo de los Estados Unidos el General
H. Norman Schwarzkopf. Había demostrado habilidades de líder altamente exitosas al
comandar las tropas aliadas en la guerra del Golfo Pérsico, tal y como había hecho durante
toda su carrera, que comenzó durante sus días en West Point.
En Las 21 leyes irrefutables del líder, escribí cómo en Vietnam cambió por completo la
fama de un batallón que era un desastre en materia de disciplina. El Primer Batallón de la
Sexta de Infantería, conocido como «el peor de los seis» de un hazmerreír se convirtió en
una fuerza luchadora efectiva y fue seleccionado para realizar una misión más difícil. Era
una misión a la península de Batangan, a la que Schwarzkopf describió como «un horrible y maligno lugar». Esa área había estado en disputa por treinta años, estaba cubierta de minas
y de trampas personales, y había sido el lugar de numerosas muertes provocadas por esos
artefactos.
Schwarzkopf hizo lo mejor que pudo en una situación tan mala como aquella. Introdujo
procedimientos para reducir las muertes por accidente. Cada vez que un soldado era herido
por una mina, volaba a constatar su estado y lo hacía evacuar usando su helicóptero;
además, hablaba a los otros soldados para hacerles mantener alta la moral.
El 28 de mayo de 1970, un hombre fue herido por una mina y Schwarzkopf voló para
verlo. Mientras el helicóptero lo retiraba del lugar, otro soldado pisó una mina, hiriéndose
severamente una pierna. El hombre se revolcaba gritando y lamentándose. En ese momento
se dieron cuenta que la primera mina no era la única en ese lugar. Estaban en medio de un
campo minado.
Schwarzkopf creía que el herido podría sobrevivir y aún conservar su pierna pero solo
si dejaba de revolcarse. Solo había una cosa que podía hacer: inmovilizarlo. Schwarzkopf
escribió,
«Comencé a caminar por el campo minado. Un paso a la vez, lentamente,
estudiando el terreno, buscando protuberancias de dispositivos o puntas que
sobresalieran de la tierra. Mis rodillas temblaban tan fuerte que cada vez que
daba un paso tenía que agarrarme las piernas y estabilizarlas con ambas manos
antes de poder dar el siguiente … Me pareció como si hubieran pasado miles de
años antes de llegar al joven».
Schwarzkopf, de 240 libras de peso y que había sido luchador en West Point, sujetó al
hombre herido y lo calmó. Esto le salvó la vida. Y con la ayuda de un equipo de ingenieros,
lo sacó a él y a los demás del campo minado.
La calidad que Schwarzkopf demostró ese día podría describirse como heroísmo,
valentía o aun temeridad; pero creo que la palabra que mejor lo describe es servidor. Ese
día de mayo, la única forma en que podía ser efectivo como líder era servir al soldado que
estaba en problemas.
AL GRANO
Cuando piensas en servidumbre, ¿la imaginas como una actividad realizada por personas
relativamente poco capacitadas en lo más bajo de las capas sociales? Si es así, tienes una
impresión equivocada.
El concepto de servidumbre no se refiere a posiciones ni a habilidades. Tiene que ver
con actitud. Es probable que hayas conocido a personas en posiciones de servicio con
actitudes muy pobres hacia el concepto de servir: el trabajador rudo de una agencia de
servicio del gobierno; el camarero al cual no lo puedes molestar ordenándole tu comida, o
el empleado de la tienda que habla por teléfono con un amigo en lugar de atenderte.
Tal como sientes cuando un trabajador no quiere ayudar a la gente, puedes detectar
también cuando un líder tiene un corazón de siervo, y la verdad es que los mejores líderes
desean servir a otros, no a ellos mismos.
¿Qué significa personificar la cualidad de siervo? Un verdadero líder servidor:
1. Pone a otros a la cabeza en su propia agenda. La primera señal de servicio es tu habilidad de poner a otros por delante de ti mismo y de
tus deseos personales. Es más que desear poner tu agenda en espera. Significa estar
intencionalmente consciente de las necesidades de tu gente, estar disponible para ayudarlos
y ser capaz de aceptar sus deseos como importantes.
2. Posee la seguridad para servir. El verdadero corazón del siervo es la seguridad. Muéstrame a alguien que piense que es
muy importante para servir, y te mostraré a alguien que es básicamente inseguro. La forma
en que tratamos a otros es realmente un reflejo de como pensamos de nosotros mismos. El
poeta-filósofo Eric Hoffer captó este pensamiento:
El hecho notable es que amamos realmente a nuestros vecinos como a nosotros
mismos; hacemos a otros lo que queremos que otros hagan con nosotros.
Odiamos a otros cuando nos odiamos a nosotros mismos. Somos tolerantes con
otros cuando nos toleramos a nosotros mismos. Perdonamos a otros cuando nos
perdonamos a nosotros mismos. No es el amor al yo, sino el odio al yo lo que
está en la raíz de los problemas que afligen a nuestro mundo.
La Ley de la Capacitación compartida dice que solo los líderes seguros dan fuerza a
otros. Y que los líderes seguros demuestran ser servidores.
3. Toman la iniciativa en el servicio a otros. Casi nadie servirá si es obligado a hacerlo. Algunos servirán en una crisis. Pero lo que sí se
puede ver es el corazón de alguien que toma la iniciativa en servir a otros. Los grandes
líderes ven la necesidad, aprovechan la oportunidad, y sirven sin esperar nada a cambio.
4. No imponen su posición. Los líderes servidores no se fijan en rangos o posiciones. Cuando el coronel Norman
Schwarzkopf caminó por un campo minado, el rango fue la última cosa en su mente. Era
solamente una persona tratando de ayudar otra persona. Si algo le dio a él un sentido mayor
de obligación de servir fue ser el líder.
5. Sirve por amor. El servidor no es motivado por manipulación o por auto promoción sino por amor. Al final,
el alcance de tu influencia dependerá de lo profundo de tu preocupación por otros. Es por
eso que es tan importante para los líderes estar dispuestos a servir.
REFLEXIONEMOS
¿Dónde está tu corazón cuando se trata de servir a otros? ¿Deseas llegar a ser un líder para
obtener gloria y beneficios? ¿O estás motivado por un deseo de ayudar a otros?
Si realmente quieres llegar a ser el tipo de líder que la gente quiere seguir, tienes que
decidir ser un servidor. Si tu actitud es que te sirvan más que servir, puede que tengas
problemas.
Si esto es un problema para tu vida, entonces necesitas poner atención a este
consejo:
*Deja de señorearte de las personas y empieza a escucharlas.
*Deja de actuar en busca de ventajas personales y empieza a arriesgarte por el
beneficio de otros.
*Deja de buscar tu propio beneficio y empieza a servir a otros.
Es verdad que aquel que quiera ser grande tiene que ser como el más pequeño y el
siervo de todos.
CONVENCIMIENTO
Para mejorar tu servicio haz lo siguiente:
• Haz cosas pequeñas. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste pequeños actos de
amabilidad por otros? Empieza con los que están más cerca a ti: esposo o esposa, hijos,
padres. Encuentra formas de hacer cosas pequeñas que muestren a otros tu
preocupación e interés por ellos.
• Aprende a caminar despacio por entre la multitud. Una de las más grandes lecciones
que aprendí cuando era un líder joven me la dio mi padre. La llamo, «Caminar despacio
por entre la multitud». La próxima vez que asistas a alguna actividad con clientes,
colegas o empleados, hazte el propósito de conectarte con ellos, moviéndote y
hablando. Concéntrate en cada persona que se encuentre presente. Aprende el nombre si
no lo sabes. Trata de conocer las necesidades de cada uno, lo que quieren y sus deseos.
Después que hayas vuelto a casa, escribe una nota para recordarte a hacer algo
beneficioso por una media docena de esas personas.
• Entra en acción. Si la actitud de servidor está visiblemente ausente de tu vida, la mejor
manera de cambiarla es comenzar a servir. Empieza a servir con tu cuerpo, y tu corazón
finalmente lo captará. Comprométete a servir a otros por seis meses en tu iglesia, una
agencia comunitaria o una organización de voluntarios. Si tu actitud todavía no es
buena al final de ese período, hazlo de nuevo. Y sigue haciéndolo hasta que cambie tu
corazón.
PARA EXTRAER DIARIAMENTE
Albert Schweitzer una vez dijo, «Yo no sé cuál será su destino, pero una cosa sí sé: los que
entre ustedes hayan buscado y encontrado cómo servir, serán verdaderamente felices». Si
quieres dirigir en el nivel más alto, tienes que estar dispuesto a servir en el nivel más bajo».
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